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La composición

A los miembros de Sigur Rós no les gusta hablar de su música. Sin embargo, los periodistas siempre les piden que la describan, y ellos se declaran incapaces. 'Los escritores saben explicarse bien', se defiende Georg. 'Ellos sí pueden describir lo que hacen. Nosotros sólo hacemos música, y sólo sabemos explicarnos a través de la música. Hablar de ella sólo interesa a los periodistas. Cuando hablamos con otros grupos con los que coincidimos en las giras, sólo hablamos de las giras. Como mucho de los vídeos, ya que cada grupo los aborda de una forma. Para nosotros la música es la magia que ocurre en un momento. Si empiezas a diseccionarla puede que la estropees. Es cierto que a veces puedes descubrir nuevas facetas de la música al hablar de ella de forma superficial, pero en cuanto empiezas a profundizar un poco más empiezan los problemas. Al fin y al cabo, las cosas que se diseccionan normalmente tienen que estar muertas antes'.

Estas reticencias a la hora de hablar no pasan desapercibidas para los periodistas. 'La gente dice que somos serios... Creen que somos filósofos'. En cierta ocasión, un periodista danés les pidió que dijeran algo importante sobre la música. Cuando vio que respondían con un escueto 'sí' o 'no', se decepcionó mucho, pues afirmaba que escuchar el disco había sido la experiencia más intensa de su vida. 'Vale, eso es genial, pero eso es la música'. Lo que es cierto es que se han ganado fama de artistas serios, algo con lo que no están de acuerdo en absoluto. 'Lo piensan por la forma en que suena nuestra música. Pero nosotros no somos compositores, ni artistas. También hacemos fiestas, también nos tiramos eructos. Cuando trabajamos sólo hacemos música, nada más. No hay ningún concepto detrás. Nuestra música es muy simple, muy inocente, aunque al mismo tiempo tratamos de explorar, como un niño que descubre el mundo'. Para Jónsi, 'básicamente somos cuatro tíos estúpidos que quedan para pasar buenos ratos juntos; no tenemos nada que ver con esa imagen que damos de personas serias y ausentes. Lo que sí tenemos todos son opiniones fuertes y un sentido de la belleza muy parecido'. 'No hemos decidido qué tipo de músicos queremos ser', respondía Kjartan a un periodista. 'De hecho, cuando lo descubramos se acabará todo. El día que decidamos que queremos hacer ''este tipo de canción'' se acabará la experimentación, se habrá esterilizado. Por eso nos gustan los proyectos paralelos, porque nos permiten experimentar, el proceso es más rápido y grabamos más. Hemos ganado mucha experiencia con las colaboraciones'.

¿Y en qué se inspiran? Habla Kjartan: 'La inspiración está en todas y en ninguna parte. Proviene del entorno, de la gente de la que te rodeas, de las películas, de los libros, de los culebrones, de mamá y papá, de la naturaleza... De lo que sea. Nunca he estado en una situación por la que me haya sentido inspirado. He estado en la cima de una montaña y he disfrutado lo que sentía. Eso puede influenciarme como persona pero eso no significa que me inspire para componer música'. Una vez les preguntaron si se consideraban más médiums que músicos. 'De alguna manera, sí. Tocamos en función de lo que nos rodea. Cuando empezamos a escribir y a tocar exageramos la atmósfera del momento. Las canciones extrapolan nuestros sentimientos. Nunca fijamos un objetivo, no nos sentamos y tocamos una melodía que se nos ocurrió en casa la noche anterior'.

En Sigur Rós siempre han puesto por delante la música a su imagen. 'Como personas puede que no seamos especiales', dice Georg, 'pero nuestra música sí lo es. La música tiene que ser auténtica, sincera. Tiene que salir de ti, no de la idea que tienes sobre lo que está de moda, o suena bien. Es algo que escuchas dentro de ti, y quieres que la música suene igual porque así describe lo que sientes. Durante los últimos años los músicos no han acostumbrado a ser honestos y sinceros. Ahora las cosas están cambiando a mejor en ese sentido, y creo que eso nos favorece'. Afirman que la emoción está volviendo a la música. 'Nosotros podríamos escribir tres canciones al día si quisiéramos', dice Georg . 'Nos resulta increíblemente fácil. Empezamos a tocar y parece que las canciones ya estén ahí... Lo único que nos falta es tiempo para hacerlo'.

Jónsi habla de su forma de trabajar: 'Muchos grupos escriben cincuenta canciones y luego eligen diez para su disco. Nosotros nunca hemos trabajado así; de todas las canciones que hemos escrito, sólo hemos descartado una. Tampoco hemos hecho muchas versiones de la misma canción, ni nada por el estilo. Nuestra forma de trabajar es muy simple: nos reunimos en el local de ensayo y tocamos. Nada más. Cuando tocas con unas personas durante un tiempo determinado, empiezas a conocerles, sin necesidad de hablar mucho. Y si además tienes una sensibilidad similar, el trabajo irá fluyendo sin necesidad de pensar en las cosas que funcionan y en las que no funcionan'. Quizá quepa matizar que para Valtari sí que terminaron por rebuscar entre su catálogo de trabajos inacabados, buscando quizá un enfoque diferente. También están de acuerdo en que no buscan una emoción particular en el oyente: 'es importante que la gente se abra y experimente lo que quiera experimentar al escucharnos. A veces una música se convierte en el reflejo de una etapa determinada de tu vida: eso son sentimientos privados, no queremos forzar en la gente ideas o emociones'.

Sorprendentemente, y a pesar de pasar días enteros juntos, no parece haber grandes peleas en el grupo. 'Todos estamos de acuerdo en la dirección que tomar: ninguna. Sólo tocamos, no pensamos lo que hacemos'. Además, tienen a Jónsi: 'He aprendido a manejar al resto para no tener que pelearnos demasiado cuando no estamos de acuerdo. Conozco a mis compañeros demasiado bien a estas alturas. Ten en cuenta que llevamos doce años juntos'.

A muchos les sorprende la duración de las canciones. '¿Quién ha dicho que las canciones tengan que durar tres minutos y medio?', se pregunta Georg. 'Es una limitación que ha tenido la música, no hay ninguna razón para ello'.

El negocio de la música, una vez conocido, no les ha gustado demasiado. Según cuenta Jónsi, 'cuando empezamos era excitante, como una aventura, pero ahora lo vemos como un negocio absolutamente corrupto. Todo gira en torno al dinero. Hay mucha gente falsa, por eso intentamos rodearnos de gente honesta, que sean fieles a sí mismos'.

 

El directo

Los conciertos de Sigur Rós son, sin duda, toda una experiencia. Una periodista islandesa, después de asistir a uno de sus conciertos, escribió que había sido tan bonito que tuvo que ir al servicio a vomitar. 'Siempre está bien oír que gustas', declaraba Jónsi. 'Da igual que se exprese llorando, riendo o vomitando, lo importante es lograr llegar a la gente'.

En directo no intentan reproducir las canciones exactamente. 'Las dejamos evolucionar, tienen vida propia'. En ocasiones les cuesta superar la presión para ponerse en situación. 'Necesitamos mucha concentración para tocar, tenemos que sentir las canciones. A veces es difícil, porque si estamos cansados y tenemos que hacer cuatro conciertos seguidos, tocar puede volverse aburrido, mecánico, como lavarse los dientes'.

en directo

Después de la experiencia como teloneros de GYBE! en Gran Bretaña, aprendieron a apreciar la respuesta de su público: 'Los islandeses son mucho mejores como público que los extranjeros, que siempre hablan demasiado. Aquí saben cuándo callar. Nosotros no metemos mucho ruido, y necesitamos un poco de silencio para entrar en situación. Aunque también está bien sentir una respuesta más cálida'.

El sueño de Jonsi es elevarse en el aire y flotar sobre el escenario mientras toca. 'A menudo sueño que puedo volar; simplemente salto y vuelo. Resulta muy extraño'. Georg Holm, por su parte, asegura que ve muchas cosas mientras toca. 'Tengo los ojos abiertos, pero no las veo con ellos, es como un sueño'. 'Somos gente muy emocional', añade Kjartan. Pero no siempre sale todo bien. Jónsi cuenta que sólo disfruta si el sonido de la sala es bueno. 'Si tenemos mala suerte y una noche sonamos mal, lo único que queremos es acabar e irnos a dormir. Nos deprime mucho sonar mal, y en esos casos yo no puedo poner el piloto automático; al revés, me tengo que concentrar más. Y eso me impide flotar'. Georg es más positivo: 'incluso los malos conciertos son divertidos'.

A estas alturas el grupo domina ya la dinámica de las giras. 'Lleva tiempo aprender a hacerlo, no es fácil. No es como la gente cree, tocar e ir de fiesta todo el tiempo. Hay muchísimo trabajo. Además tienes muy poca intimidad. Es duro despertarse cada día en una ciudad diferente'. El ambiente en el autobús de la gira, según Georg, debe parecerse al de un submarino: 'Somos siempre las mismas personas. Todos invaden tu espacio y no hay intimidad salvo en las literas, que están muy altas y son estrechas. Encima solemos viajar de noche y no vemos nada más que oscuridad por la ventana. Recuerdo cómo me fastidió cuando cruzamos las Montañas Rocosas y no pude ver absolutamente nada. Sólo podíamos beber cerveza, fumar cigarros y dormir. Pero a cambio tocar en los conciertos es siempre divertido. '. Quizá por eso echan de menos su tierra cuando están fuera. A Jónsi le encanta viajar, pero 'en general no nos gusta nada pasarnos meses de gira, de un lado para orto, maldurmiendo y sin apenas tiempo libre. LLega un punto en el que la cabeza no te da más de sí y sólo piensas en volver a casa. Al fin y al cabo, después de un concierto a veces prefieres ver un vídeo en lugar de acudir a alguna fiesta'. Kjartan cuenta que cuando están de gira 'siempre estamos tocando. Pero bueno, también hay tiempo para dar psaeos por la ciudad, especialmente por el sur de Europa, que es diferente y hace calor'.

A lo largo de sus viajes han tocado en multitud de escenarios. 'La diversidad esta bien. Es verdad que seguramente a nuestra música le viene mejor la intimidad y los lugares donde el silencio tiene su espacio, pero de vez en cuando es un gustazo actuar en un lugar ruidoso y tener que sudar y tocar con actitud. Depende del momento'. ¿Y qué hay de los fans? 'No tenemos groupies... Y no sé porqué. Eso sí, tenemos seguidores, especialmente en Europa. Durante la última gira hubo gente que nos siguió desde el primer concierto europeo hasta el último. Merodean por nuestro autobús y nos esperan. Son gente divertida'.

 

El estudio

La necesidad de tiempo y espacio para desarrollar sus creaciones llevó al grupo a adquirir una piscina abandonada en la localidad de Mosfellsbær, cerca de Reykiavik, para construir su propio estudio. 'Sólo tardamos dos meses en acondicionarlo, porque trabajamos duro', explica Jónsi. 'Un amigo carpintero construyó algunas de las paredes. Lo más complicado fue quitar el tejado para meter el equipo de mezclas, hubo que traer una grúa enorme'.

Pero el trabajo mereció la pena: 'Somos unos vagos. Tener un estudio nos permite tomarnos tiempo para buscar la canción poco a poco. Aquí tenemos paz y tranquilidad. Este sitio nos gusta especialmente desde hace mucho tiempo. Podemos irnos y, a la vuelta, encontrar los equipos preparados como los dejamos. También nos permitirá realizar futuros proyectos paralelos a Sigur Rós'.

el estudio

La mayor parte de la grabación se realiza en la sala de control, muy luminosa, situada en el segundo piso. También hay salas aisladas y un espacio en el piso inferior para actuaciones en directo, pero ninguna habitación ha sido tratada acústicamente, de forma que el sonido produce una considerable reverberación; la idea es intentar trasladar ese sonido a los discos, persiguiendo un sonido más crudo y directo.

Para Jónsi, el hecho de tener su propio estudio sólo les ocasiona un problema: 'a veces vienen amigos a verte y piensas: vamos a tomar un café, ya grabaremos mañana...'. El disco ( ) fue el primero que se grabó en el nuevo estudio. Si quieres conocer detalles técnicos sobre su grabación, consulta esta entrevista.

El estudio fue recientemente bautizado con el nombre de Sundlaugin (piscina) y cuenta con una página web oficial en la que se puede explorar el equipo, ver fotos de su interior (encontrarás algunas en nuestra sección de imágenes) y también información sobre cómo alquilar el estudio para su uso.

 

Vonlenska

El nombre de la 'lengua' utilizada por Jónsi para sus canciones, vonlenska, se debe a la primera canción en que lo utilizó, Von (esperanza). Lo encontrarás traducido al inglés como 'hopelandish'. En realidad sólo se trata de usar la voz como un instrumento más. Jónsi lo explica: 'es una obsesión de los periodistas, en la que han caído los aficionados también. En Von yo sólo murmuraba variaciones del título de la canción de forma espontánea. Nos hacía mucha gracia y lo llamamos vonlenska. Quizá sea una lengua, quién sabe. Cada persona la puede interpretar a su manera. Pero vamos, que es divertido, quizá los islandeses la adopten algún día'.

Afirman que es el sonido que mejor se ajusta a su música; 'una de las cosas más curiosas de cantar en vonlenska', cuenta Georg, 'es que en los conciertos vemos gente cantando las canciones. Siempre nos preguntamos qué estarán cantando, si no saben lo que estamos diciendo... Es una prueba más de que lo verdaderamente importante no son las letras, sino la melodía'.

Desde la aparición de Ágætis byrjun, una de las incógnitas que se planteaba sobre el grupo es si acabarían cantando en inglés. Hasta entonces no lo habían hecho porque sólo publicaban en su país, pero llegaron a pensarlo: 'Lo intentaremos. Si vemos que sale mal, simplemente dejaremos de hacerlo'. No lo ven como una forma de acercarse al mercado. 'El hopelandish se parece un poco al inglés; el islandés es más árido. Transformar el hopelandish al inglés sería más fácil que acercarlo al islandés'. En cualquier caso, no será inmediato: 'la gente siempre necesita algo a lo que agarrarse para entender la música, y si estas claves no las recibe directamente del autor, tiene que encontrarlo por sí mismo. Esto puede llevar a malentendidos, pero creo que es así como debe ser. Como nosotros no cantamos en inglés, la dificultad es añadida. Nos resulta muy difícil explicarnos en inglés, y quizá por eso a veces se malinterpretan nuestros temas'.

El grupo siempre ha defendido su elección de grabar ( ) sin letras: 'la gente entiende la música mejor que las palabras. Quizá sea como un experimento; sin palabras, el oyente debe experimentar la música por sí mismo. Es mucho mejor así, en lugar de forzarle en una dirección. Así resulta más personal'.

 

¿Post-rock?

Si la música de Sigur Rós tuviera que ser etiquetada, el término post-rock sería sin duda el primero en aparecer. Pero esto es algo que no interesa demasiado al grupo. '¿Qué más da la categoría en que nos incluyan? No creo que nuestra música se parezca a la de Mogwai o Godspeed You Black Emperor!, pero es comprensible que la gente lo piense'.

En general, los grupos de post-rock les parecen interesantes. Hay cosas que les gustan, pero hay otras que no: a veces los encuentran algo pretenciosos. Pero las constantes comparaciones les acaban cansando. 'Supongo que la prensa hace estas comparaciones porque así les resulta más fácil describir nuestra música', opina Georg. 'Es comprensible; pero es que nos comparan con grupos a los que ni siquiera conocíamos hasta hace muy poco'.

en directo

Los miembros de Sigur Rós no están dispuestos a admitir ninguna influencia musical: según Georg, ningún grupo les ha influido. 'Hace años yo escuchaba a Leonard Cohen, más adelante me gustaron grupos como Nirvana o Led Zeppelin. Pero todo eso ha quedado atrás. Aún me gustan esos grupos, pero no de la misma manera. En cuanto al resto del grupo, escuchan de todo: heavy metal, electrónica...'.

 

Morir de éxito

Con descripciones de su música como 'Dios llorando lágrimas de oro en el cielo', la prensa se rendía a la magia de Sigur Rós. ¿Cómo afectan estas reacciones al grupo? 'A veces asusta un poco leer cosas así, especialmente cuando la discográfica pone esas citas en los anuncios'.

'Hay momentos en que me gustaría que la gente nos dijera más cosas negativas', afirma Georg; el éxito puede ser el peor enemigo de Sigur Rós. 'Siempre es agradable que alguien te diga que tu música le ha cambiado la vida, pero no buscamos convertirnos en estrellas, sólo disfrutamos haciendo nuestra música'. Kjartan añade: 'nos preocupa la reacción de la gente ante nuestro trabajo, y siempre es genial recibir buenas críticas, pero no puede ser nuestro único objetivo'.

El éxito de Ágætis byrjun les cogió un poco por sorpresa. 'Siempre supimos que habíamos hecho un buen disco, pero nunca pensamos que se editaría fuera de Islandia. No es que pensáramos que fuera imposible, pero no estábamos seguros, ni hicimos planes al respecto. Así que fue divertido ver las reacciones de muchas personas en sitios muy distintos, y fue bonito descubrir qué opinaba de él gente de muchos sitios del planeta'.

En cualquier caso, está claro que el éxito les afecta como personas. 'Sí y no... Nos afecta más interiormente, porque cuanta más atención nos prestan, más nos escapamos a nuestra burbuja, y nos hacemos más introvertidos. Desde luego, el éxito y la percepción que tiene la gente de nosotros nos afectan. Intentamos impedirlo, pero a veces es difícil'.

Jónsi es más claro: 'la fama es una mierda. Lo peor es que la gente siempre te está mirando, todo lo que hacemos aparece en los periódicos. Tiene gracia pero nos hemos convertido en una especie de propiedad privada de Islandia; es bastante raro. La parte positiva es que tenemos todas las opciones abiertas, podemos hacer lo que queramos. Como grupo, estamos haciendo lo que siempre habíamos querido. Pero nunca se nos ocurrirá pensar que somos los mejores, en mi grupo somos todos demasiado normales como para tener ese tipo de pensamientos'. Kjartan tiene una visión distinta de su situación en Islandia: 'Aquí es imposible creerse nada. Siempre hay espacio. No hay cultura de la fama en Reykiavik: Björk se pasea por la ciudad y todo el mundo la deja en paz salvo los turistas'.

Lo cierto es que la música de Sigur Rós no es para todos los gustos: 'hay quien nos encuentra pretenciosos y muy aburridos, y hay quien cree que somos realmente buenos. Las dos posturas nos parecen válidas'. Muchos aficionados les escriben para agradecerles su música. Un seguidor del grupo afirmaba haber encontrado en la música la fuerza para superar la muerte de sus padres en un accidente, mientras que otro canceló, también tras escucharles, su ingreso en el ejército. Kjartan cuenta que 'lo que más me ha gustado es cuando una persona nos escribio para decirle que nuestros discos le acompañaron y ayudaron ndurante una enfermedad'. Jónsi se mantiene alejado del fenómeno fan: 'no entro en nuestra web a ver qué dicen de nosotros, me deprimiría. Ni leo entrevistas o críticas de nuestros discos; me parece más sano mantenerme al margen de todo lo que provocamos'.