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[ No hay palabras ]

por David Saavedra en La Luna

Ocho canciones sin título para un disco sin nombre. El tercer y esperado álbum de Sigur Rós ahonda aún más en las rarezas de estos cuatro islandeses, siempre reacios a hablar de su música para no mediatizar las sensaciones de los oyentes. ¿Puedes sentirlos?

La revelación de la temporada 1999/2000 fue, para muchos, Ágætis Byrjun (Un buen comienzo), una obra de belleza marciana que ponía en el ojo público a los islandeses Sigur Rós. Para otros, resutó el fraude del año: largas epifanías en deuda con el rock progresivo y la new age, misticismo escandinavo de emotividad lenta y gélida (vean algún filme de Dreyer para hacerse una idea), afición a actuar en iglesias y un montón de cosas raras (la voz de soprano y la forma de tocar la guitarra —con un arco de violín— de Jonsi Thor Birgisson, su decisión de que un tema acelerado al 400% se convierta en otra canción…). El caso es que, en su país de origen, de tan sólo 280.000 habitantes, se mantuvieron durante varios meses en el número uno y vendieron 16.000 copias. Esto es: uno de cada 17 islandeses tiene en casa su segundo elepé, Ágætis Byrjun.

Así no es de extrañar que este tercer trabajo —la banda debutó en 1997 con Von (Esperanza)— haya sido recibido con gran expectación. Se llama ( ), así, como lo ves aquí reproducido, y consta de ocho temas sin título, algo que han tramado con la intención de no dar nada al oyente que interrumpa su libre interpretación. LA LUNA desafía al misterio y consigue que Georg Holm (bajo) y Jonsi (el vocalista con pinta de Tintín y desestabilizadora ceguera en un ojo) muestren que no son tan solemnes como su música. O casi.

PREGUNTA:Supuestamente cantáis en un idioma inventado, el hopelandic.

RESPUESTA:(Jonsi) Cuando estoy escribiendo, Georg hace una línea de bajo y yo hago una melodía con mi voz, sin letras, aunque luego parezcan palabras. Vamos, que no nos sentamos a garabatear letras en hopelandic. En realidad, Hopeland (La tierra de la esperanza) no existe y su lenguaje, tampoco. Lo llamamos así a partir de nuestra canción Hope y desde entonces se convirtió en una bola de nieve.

p: Aunque ya no usais títulos, en vuestro primer disco parecían sugerir una temática bastante espiritual. ¿Había esa intención?

r: ¿Crees que nuestra música es espiritual? Pues entonces lo es. Para nosotros resulta un poco complicado hablar de este asunto. Hay gente que la interpreta así; otra, por el contrario, se siente profundamente triste y llora. Incluso se puede echar a reír histéricamente.

p: ¿Qué buscáis con vuestras composiciones?

r:No lo sabemos. Todo lo que hacemos sucede muy naturalmente, no hay nada en ella preconcebido.

p:¿Qué opináis de los que os consideran un grupo pretencioso?

r: ¡Ja, ja, ja! Bueno... Sí, algunas personas piensan que somos muy aburridos y otras, realmente buenos. Ambas posturas nos parecen válidas.

p:Cuando creásteis la banda, ¿intentábais huir de influencias manifiestas?

r:Las cosas simplemente suceden. Nunca hemos decidido cómo vamos a sonar o si queremos parecernos a éstos o a aquellos.

p: ¿Qué artistas soléis escuchar?

r:Ahora mismo, a Stan Getz, Lionel Hampton y Josephine Baker.

p: Habéis grabado vuestro nuevo disco en una antigua piscina a las afueras de Reykjavik. ¿Creéis que es bueno estar aislado para ser más creativo?

r: Si eres una persona creativa da igual dónde te encuentres.

p: Sin embargo, Islandia semeja todo un santuario en ese aspecto.

r: (Georg) Pues yo me voy a ir a vivir a España, a Girona.

p: ¿Sabías que los paisajes de Dalí están inspirados en esa zona?

r: ¡Ja, ja, ja! Sí. Quizás así cambie nuestra manera de ver la música. ¡A ver si se hace más surrealista!

p: ¿Os molesta que siempre que se hable de Sigur Rós se aluda a los tópicos del paisaje escandinavo, los duendes, los elfos y todas esas cosas?

r: Estamos un poco cansados, porque da la sensación de que eso puede definir nuestro trabajo. Parece claro que vivir en un determinado entorno te afecta, pero de un modo más bien inconsciente. Nunca decides que vas a sonar como el paisaje de un sitio.

p: El año pasado, cuando tocásteis en España, rompisteis, sin querer, una regla cultural, porque la gente no concibe ir a un concierto sin beber ni fumar.

r:Bueno, no es que eso nos parezca mal. Simplemente, la gente nos malinterpretó. Lo que opinamos es que si beben o fuman impiden que se preste atención a nuestra música. Ha habido conciertos en los que estábamos incómodos porque el humo era realmente espeso, y también hemos visto a gente completamente borracha que no nos hacía ni caso. Encima, nuestro estilo es tan tranquilo que si el público habla muy alto no podemos escucharnos ni a nosotros mismos. Pero la próxima vez que vengamos no os preocupéis, que os vamos a dejar hacer todo lo que queráis.

p:Además de tranquilo, resulta bastante psicodélico. ¿Recomendáis tomar drogas para disfrutarlo más?

r: No. Nunca recomendaremos a nadie que se drogue, aunque muchos piensen que actuamos o componemos fumados.

p:¿Qué sentís cuando tocáis?

r: (Jonsi) Yo me siento abierto a todo. (Georg) Yo siempre estoy esperando que algo suceda. Y, a veces, ocurre… Alguien se desvanece ante ti o se pone a potar (risas).

p:¿No os tienta el estilo de vida de las estrellas del rock’n’roll?

r: No somos de ese tipo de personas. En la última gira mundial, por ejemplo, vimos lo realmente fácil que era conseguir drogas. Al principio sí que nos emborrachamos varias veces, pero no es muy recomendable porque se te van las energías rápidamente. Tocar ya es difícil, así que imagínate si además estás de resaca. Ahora nos vamos pronto a dormir. Alguna vez si que nos tomamos una cerveza, pero no más.

p: ¿Recibís muchas ofertas sexuales de fans?

r: Jamás. Nunca sucede. Siempre estamos esperando a que vengan las grupies a por nosotros, pero nada.

p: Dos de vuestros temas aparecieron en la banda sonora de Vanilla Sky. ¿Cómo salió la experiencia?

r: Pues no nos gustó nada. Fue Cameron Crowe (el director de la película) el que pidió las canciones. Él escribía en Rolling Stone y escucha mucha música, pero resultó una cosa muy extraña. Era todo demasiado Hollywood. Esperamos que nos sirva para aprender la lección. (Georg susurra entre risas: «Odio a Tom Cruise»).

p:Os habéis mostrado a favor del MP3, sin embargo, sólo había una copia bajo llave del nuevo disco para escuchar en las oficinas de vuestra discográfica española.

r:Sí, especialmente nuestra compañía americana estaba muy concienciada con esto. Son unos paranoicos.

p: ¿Cuál es la opinión más extraña que habéis recibido sobre vuestra música?

r: (Jonsi) Cuando sacamos el primer álbum, acabábamos de montar la banda y era todo como un sueño. Le puse el disco a mis padres y se quedaron petrificados. Entonces mi hermana pequeña, Sigur Rós, (en español, Victoria Rosa) se echó a llorar. Después me fui a la cocina para hacerme un café, mi madre me siguió y me dijo: «Mmm…, bonito disco».