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Crítica de ()

por Pablo Vinuesa en Go Mag.

Cuestión de fe, supongo. A mí, por mucho que me mole el hardcore, la vena sensible me puede, y cuando escuché ese engendro de cascadas y enanitos de jardín, Slowdive y los primeros The Verve, paz y redención, que es "Ágaetis Byrjun", pues me sentí como en la primera vez con "Pasando el Puente" de Camarón. Asín, asín. Y "[ ]" es más de lo mismo, pero más, mogollón de más. Quítenme intersticios y ditirambos, y se me queden ocho temas, ocho, a razón de casi diez minutos por barba. Empiezan como un loop infinito de "Big Day Coming" (Yo La Tengo): cuatro temas largos, secuenciales y planeadores. La que hace cinco parece una de Red House Painters (de las que dan miedo), y el final se recrudece hasta tantear catedrales -que no caen-. Lo último es la lagrimita. Que sí, que épico hasta el asco, que roza lo hortera, y que abusan del reverb. Y el detalle de que el oyente finalice los textos mola, pero te hartas de que siempre entone un gritito que suena a veces a "te sentaste", y otras a "viste la luz". Pero yo, ya lo dije antes, lo reconozco: me va el rollo duro, así de sensible.