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Valtari

por quietmansmiling en Jenesaispop. Calificación: 8/10

Hay de todo en la viña musical del señor, desde grupos que representan el más puro inmovilismo hasta aquellos que lo arriesgan todo con tal de no sentirse estancados. El caso de Sigur Rós, sin ser el único, es bastante particular, y es que ninguno de sus cinco elepés hasta la fecha es igual al anterior, pero siempre suenan a ellos mismos. Su sello es tan patente que se podrían pasar a la cumbia y seguirían siendo inconfundibles. Pese a moverse en territorios circundantes al post-rock, con cada paso que han dado siempre han dado a conocer una nueva cara de la banda, arriesgándose como pocos: tras quitarse capas de densidad de encima, abrirse a un formato más pop en ‘Takk…’ (2005) y soltarse definitivamente con ‘Með Suð Í Eyrum Við Spilum Endalaust‘ (2008), difícilmente hubiéramos imaginado lo que preparaban con ‘Valtari’, su sexto álbum de estudio, el cual ve la luz medio año después de saciarnos un poco la sed con el directo ‘Inni’.

Dado el éxito de Jónsi en su carrera en solitario con ‘Go‘ (2010), era de esperar que a su vuelta a la nave nodriza, propusiese a sus compañeros remar en la dirección contraria de una vez por todas, pero no. En una especie de nuevo salto mortal, Sigur Rós han abandonado su faceta más convencional para zambullirse en aguas por las que habían nadado parcialmente en el pasado, pero no del todo. En ‘Valtari’ han partido de la densidad de discos como ‘( )’ (2002) y con ellas han navegado sin rumbo predeterminado, encontrando finalmente tierra fértil. Todos los instrumentos, que en el pasado cobraban protagonismo de un modo u otro, se han juntado aquí para perfilar paisajes con la mayor de las sutilezas: las guitarras ahora dibujan tímidos fraseos en algún momento y generan feedback en otro, mientras que la sección rítmica ha quedado en un plano aún más oculto, con algunas líneas de bajo y percusión ocasionales. Las atmósferas priman más que nunca, sin llegar al ambient de ‘Riceboy Sleeps’ de Jónsi & Alex (otro proyecto paralelo del frontman, del que seguro que se han acordado), pero tampoco quedando muy lejos. La electrónica, que tanto se había citado al hablar del nuevo disco, queda plasmada en forma de delicados samples, reforzando lo propuesto pero sin tomar demasiado protagonismo.

¿Dónde recae el meollo de la cuestión, entonces? En la siempre sobrecogedora voz de Jónsi, en el piano y finalmente en los arreglos orquestales (de cuerda sobre todo) y corales, que junto con la ya citada sutileza de los instrumentos base, son los elementos con los que los islandeses vuelven a tocar la fibra sensible, algo que sucede durante gran parte de los cincuenta y pico minutos que dura ‘Valtari’. Pausando el ritmo hasta llegar a la calma más absoluta, es recomendable escuchar la nueva aventura del cuarteto al llegar la noche, tumbados en la cama y sumidos en el más absoluto de los silencios, para dejar que sus suaves texturas se filtren por los poros de la piel.

Suaves, sí, pero sugerentes cortes como los iniciales ‘Ég Anda’ y ‘Ekki Múkk’ o los instrumentales ‘Valtari’ y ‘Fjögur Píanó’ (cuya traducción es ‘Cuatro Pianos’, insistiendo en la importancia de este instrumento en el álbum) probablemente necesiten más de una escucha y paciencia para cuajar, pero lo acaban haciendo. Aquí todo radica en los detalles, que se van sucediendo y a los que hay que prestar atención para no dejarlos escapar. ‘Varúð’, uno de los temas más emocionantes, es el que más contrasta con la calma generalizada, con unos coros celestiales y una percusión y guitarras que, esta vez sí, se colocan al frente con una garra in crescendo que pone los pelos de punta. Habrá quienes piensen que, al no ofrecer un single claro ni canciones radiables que vayan a servir de música de fondo para anuncios de coches, Sigur Rós han perdido la cabeza y que ‘Valtari’ es una obra menor, quedando a la espera de otro ‘Takk…’. Además de equivocarse de medio a medio, se estarán perdiendo algo muy especial.

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